BIOETICA Y DIGNIDAD

12.09.2012 16:37

 

 

La bioética, desde el CONCEPTO de dignidad como valor primario

 

Por :    Lic. Mario Rios Quispe

            Master in Business Management

 

Las  distintas  escuelas  de  bioética  parten  de lo que se ha denominado principios (1)  tales como la autonomía, que es la no interferencia y por tanto sujeto de los actos y responsabilidad individual; de beneficencia, como el hecho de hacer el bien con derecho a decidir; de no maleficencia, como la intención de hacer el bien aunque no se sabe muchas veces; y el principio de justicia como un criterio de igualdad. Como se ve todos estos principios resaltan el concepto de ser humano en su máxima expresión y el respeto hacia sus semejantes. En este artículo tomaremos en cuenta la bioética desde un valor primario como es  la dignidad para, a partir de ahí extender el concepto de bioética en su aplicación al área de salud y la praxis médica.

 

Para comenzar y tomando en cuenta la enciclopedia de bioética (REICH, 1978)   “la bioética es el estudio sistemático de la conducta humana en el campo de las ciencias de la vida y del cuidado de la salud, en cuanto que esta conducta es examinada a la luz de los valores y principios morales”.

 

La primera parte de su enunciado tiene que ver la relación de la ética con la ciencia en tanto se refiere a un estudio sistemático que significa que aspectos tenemos que ponderar y evaluar a efectos de caracterizar y generar proposiciones que ayuden a mejorar la salud desde el marco de la conducta y la moral de los profesionales de la salud. Eso significa, describir los variados problemas que tiene la práctica médica, que por un lado corresponde al papel social del médico y por otro lado la velocidad en cuanto a los avances científicos que se da en la biología molecular, ingeniería genética, tecnologías reproductivas y neurociencias, entre otros. La siguiente parte del párrafo tiene que entenderse desde el marco de la moral en tanto conducta de la persona, una guía de sus acciones, de como proceder y esto  su vez tiene que ver con los valores que la sociedad promueve; en ese sentido lo dice Chiu (2) : “la bioética es el resultado de un movimiento de trabajo interdisciplinario, un proceso creciente de búsqueda de valores morales y como tal hay que darle tiempo para que tome forma, sentido, método y reglamentación…” situación última, pero necesaria para hacer de la bioética una praxis a través de la moral. Sería un error quedarse en los buenos propósitos, en los llamados al corazón sino llegamos a la normatividad y consenso, pues el resultado de todo proceso bioético es la normatividad. Al menos lo básico en cuanto a su finalidad.

 

Visto esto quisiéramos extender el concepto basándonos en un valor mas primario como es la dignidad, para tal efecto cito los aportes de Francisco Javier (3); en el caso del concepto de valor, entiende que dicho concepto incluye dos aspectos, la significación y la orientación de la acción, y esta según el autor, es  respeto de estos valores que siempre serán positivos y de bien como es la dignidad, autonomía y valor de la vida entre otros, donde se funda los principios éticos.

 

Así, la dignidad del hombre como valor primario y base de la ética cobra importancia hoy por un conjunto de hechos que está poniendo a la naturaleza humana en conflicto y que en la práctica médica se ve expresado, sea por las condiciones de una economía que es de mercado abierto, de una práctica clínica que está sujeto a márgenes financieros, niveles de productividad e innovaciones en la práctica médica que puede considerar a la persona un objeto; al respecto Javier dice: “…. La investigación científica y médica, con ocasión de los mas recientes adelantos en la investigación como la manipulación o la fecundación “in vitro”, por ejemplo puede tender a considerar al ser humano - paciente, como una “cosa”, como “objeto” “. En tal sentido y vuelvo a citar a Javier, “la cuestión principal a la hora de establecer una base sólida de normas éticas para el desarrollo de la investigación científica y los cuidados de la salud, es fundamentar y ahondar el sentido de la dignidad humana” (el subrayado es nuestro)

 

La tesis que proponemos entonces para el caso de la bioética es que no solo debe enmarcarse en las conductas sino en lo que Marina y Válgoma (4) manifiestan; “…. La dignidad es una invención imprescindible para alcanzar la felicidad” pag. (13)

 

Pero la dignidad en sus múltiples significados y conceptos curiosamente se basa entendiendo que es superior a todos los otros seres no humanos que hay en la naturaleza. Javier dice al respecto, “… la palabra “dignidad” significa también, fundamental y primariamente “preminencia”, “excelencia” . “Digno es aquello que por lo que algo destaca entre otros seres , en razón del valor que le es propio”, en otro apartado dice: “la dignidad del hombre se da en que “es persona” en su ser personal; entendimiento y voluntad, autoconciencia de si y autodeterminación de sí, actuar libre y consciente”.  Cuando se refiere a este último – libertad – se considera no a la naturaleza humana, ya que podría interpretarse como algo encajonado uniforme, la persona no lo es tal, no es solo un sujeto, “la persona no es nadie mas que si misma, el yo no es de nada ni de nadie, la persona es un ser que desde su inicio es completo y acabado, clausurado en su existencia aunque no en su actuar…”.

 

Para Marina y Válgoma entonces, dignidad significa que en “… su origen significaba, un estatus, una situación, un cargo que hacía merecedor de algo “ tomando la cita de dichos autores según el diccionario castellano de Alfonso Fernandez (1490)  : “Dignitas es honesta autoridad de honra y acatamiento. Es debido honor, nombre y gloria, soberano acatamiento”. De lo descrito destacamos el hecho que no se da preminencia al ser humano por encima de los demás, se entiende que todos los seres humanos tienen esa cualidad por lo mismo de su existencia. En la práctica los sistemas jurídicos del mundo que se conocen son alrededor de 12000 tienen que partir de este principio como parte de los derechos del hombre que se consagran en los derechos universales. Marina y Válgoma dicen : “El ser humano es acreedor de algo, pero hemos añadido algo muy innovador; esa propiedad no la tiene por el cargo, ni por la situación, ni por su mérito, la tiene por el hecho de ser hombre”. (pag. 262)  

 

Veamos un caso,  sabemos que el sistema de salud en el Perú en términos de funcionalidad y calidad del servicio todavía resulta deficiente en la medida que el usuario y/o paciente se ve perjudicado por la improvisación, el incumplimiento de los  protocolos y el elevamiento de los costos de salud.

 

Es el caso de los pacientes de cáncer en el Perú (considerada la segunda enfermedad mas mortal) en la cual, debido a la falta de servicios oportunos, producto del desdén de las autoridades en salud, los pacientes con ciertos niveles de ingresos terminen orientándolos a los sistemas de salud privados que en los conos de Lima son precarios ya que no  hay funcionalidad y práctica en el buen servicio; no cuentan con todos los servicios e instrumentación y que ante la captación de un “cliente” se genera toda una movilización de recursos para atender dichos casos, por ejemplo, en un caso de  cáncer de mama se ha de necesitar de un diagnóstico que se realiza sin un estudio minucioso de la historia clínica que sería un documento clave para comenzar un tratamiento, se le somete a una biopsia que pone al paciente en una situación que tiene que decidir rápidamente, pues el drenaje en la mama se daría de manera constante lo que podría ocasionar una infección, pero que ya siendo la biopsia cara ( alrededor de 1000 soles), la operación podrá ser mas cara aún (10,000 soles aproximadamente) y lo que es mas grave la improvisación y riesgo de juntarse solo para un propósito específico toda la instrumentación, entendiendo que la falta de cualquiera de estos equipamientos podrá ser un caso de negligencia médica, pero como todo está de manera informal, no hay registro que haga posible una auditoría o al menos una investigación indiciaria; y que de salvarse o curarse dicho paciente  sería un caso de azar, aleatorio y no de una debida planificación. Todo lo que hemos descrito como caso  está dentro de los marcos legales de lo que la ley permite o lo que es posible “estirar”; pues ante la caracterización de la salud como un servicio, se entiende en el lenguaje de la calidad,  que está sujeto a las leyes del mercado y de las empresas que están aplicando criterios o políticas de calidad.

 

Desde este marco es difícil cuestionar el trabajo médico pues se “oferta” un “servicio” de acuerdo a los costos de salud con el paciente y/o usuario, y el trabajo desarrollado que puede formar parte de un convencimiento, puede ser todo lícito, pero, por lo descrito ¿es moral?; ¿está enmarcado dentro de una conducta ética?

 

Consideramos al respecto que no basta la competencia profesional de ser un buen médico, se hace necesario revestirse e interiorizar una línea ética que esté – inclusive – por encima del profesionalismo y que cuando se presente situaciones como la mencionada, sepa tomar una decisión acorde con los cuadros morales de la sociedad vigente, que procure una auténtica ayuda al paciente para superar no solo su dolencia o mal sino evitar que los costos superen sus niveles de ingreso y de apoyo que pueda tener; esto es ética  por parte de los médicos y profesionales de la salud de los centros hospitalarios públicos pues a ellos asisten mayormente las personas de bajo poder adquisitivo.

 

Ante esta situación y otras mas que se presentan dentro de un estatuto de bioética, debemos resaltar el concepto de dignidad, lo que hace de la persona singular y propio, por tanto motivo de un buen trato y atención y que tenga la capacidad de discernir, opinar y colaborar con su aporte a un buen resultado. En esa línea estaríamos a su vez contribuyendo a la calidad de vida humana (a pesar de que la relación bioética y calidad de vida humana data de los 70) (5), no solo en lo que se refiere a la condición médica, sino a lo que Javier León ha desglosado el concepto de calidad de vida; y que es, autoconciencia, libertad, Dominio de si, ejercicio de entendimiento y voluntad. Estos criterios son importantes para la bioética pues inferimos que sin calidad de vida no podríamos hablar de vida humana y por consiguiente de dignidad que es la plenitud de ser hombre.

 

También hay que decir que cuando consideremos el concepto de dignidad como cuestión práctica tenemos un elemento para el derecho  (aunque el derecho pueda desentenderse de la moral J.L. p.145) y la instrumentalización que todo ello conlleva para salvaguardar a la persona; lo dice Javier León: “Eso que convierte la libertad en valor es precisamente la dignidad de la persona. La dignidad del hombre exige respeto de este como sujeto de una independencia y autonomía que hay que garantizar socialmente  puesto que la persona y los grupos humanos no se reducen a su presencia social y mucho menos a su presencia en el Estado; es mas, la sociedad tiene como fin el desarrollo del ser personal  (…) esa es, pues, la función mas alta de los derechos humanos, su protección de la dignidad de la persona y la moralización del derecho” (p. 145)

 

De lo descrito anteriormente planteamos que la dignidad es el fundamento primario de la bioética pero a su vez es salvaguarda de los derechos del ser humano y empalma el hecho de cómo proceder y como se debe evaluar la conducta humana en el cuidado y tratamiento de la salud para nuestro caso.

 

Es bueno afirmar que la bioética como constructo supone también distintos enfoques y/o escuelas (llamado por (5) el respeto del pluralismo moral que hace posible tener sesgos epistemológicos) de la ética como disciplina sistémica; sin embargo hay una raíz objetiva y tiene que ver con el decurso de la historia y sus modos de producción que han ido delimitando escuelas que se han dado producto de los intereses que perseguían, es así que según el diccionario soviético (6) plantea que: “los principios morales no se establecen por ciertos filósofos, partidarios de una u otra corriente  sino que se forma en el transcurso de la práctica social, reflejando la experiencia atesorada por muchas generaciones por todos los grupos sociales” Así podemos tener la bioética aprobativa basada en prescripciones morales; la bioética humanista basado en el individuo su psicología; la bioética evolutiva en la cual la conducta del hombre es un proceso de adaptación, hasta la bioética teológica donde Dios es el criterio moral

 

En esencia diremos que la bioética en la actualidad con los cambios científicos, tecnológicos, la movilización creciente de la sociedad y la diversificación de grupos humanos cobra hoy una importancia gravitante; y en todo caso se hace necesario profundizar avanzando a una bioética mas social y por tanto menos individualista que según Garrafa (5) (pag 78) considera necesario para plantear un enfoque latinoamericano de la bioética menos anglosajona, aunque esto supone otro artículo a ser publicado.

 

 

 

Referencias

 

 

(1) ALCOBERRO Ramon; Los principios básicos de Bioética, www.alcoberro.info

 

(2) CHIU NAVARRO, Violeta; COLAS COSTA, Marcia…; Algunas reflexiones de la Bioética en las Ciencias Médicas; Revista Cubana de Educación Médica Superior, 1999

 

(3) JAVIER LEON, Francisco; Dignidad Humana, Libertad y Bioética; Grupo de Investigación en Bioética de Galicia GIB-España; 1997

 

(4) MARINA, José Antonio; VALGOMA, María; Lucha por la Dignidad; Editorial Anagrama, Barcelona; 2005; 362 pp.

 

(5) GARRAFA V, OSORIOS DE AZAMBUJA L.; Epistemología de la Bioética, Enfoque Latino – Americano; Revista Colombiana de Bioética; Vol 4, Nro 1, Junio 2009

 

(6) _________________; Diccionario de Filosofía, Varios Autores; Editorial Progreso 1982; 456 pp.